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Flacidez: descubre las principales causas y cómo tratarla

A lo largo de los años es natural que se produzcan diversos cambios en nuestras vidas, ya sean estéticos y/o mentales. Cuando se trata de cambios físicos, es muy común sentirse incómodo al ver que el cuerpo, la piel y el rostro cambian. A los 50 años, la firmeza y el colágeno que había a los 20 ya no son los mismos, y no hay ningún problema en querer minimizar estos cambios.

Entre las principales quejas en lo que se refiere a la apariencia de la piel, la flacidez - a pesar de ser parte de todo este proceso de envejecimiento - está casi siempre presente. Pensando en eso, invitamos al Dr. Felipe Ribeiro, dermatólogo e investigador, a aclarar algunas dudas sobre la flacidez de la piel e indicar los mejores tratamientos para esa condición. Compruébelos a continuación:

¿Cuáles son las principales causas de la flacidez cutánea?

Las principales causas de la flacidez de la piel son una combinación de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida. El envejecimiento es la causa más común, ya que con el tiempo la producción de colágeno y elastina -esenciales para la elasticidad y firmeza de la piel- disminuye de forma natural. Además, la exposición prolongada al sol puede acelerar este proceso al dañar estas fibras esenciales de la piel. Otros factores son los cambios importantes de peso, que pueden estirar la piel y dificultar que recupere su forma original, así como hábitos nocivos como el tabaquismo, que compromete la circulación sanguínea y la renovación celular.

¿Existen distintos tipos de flacidez?

De hecho, existen distintos tipos de flacidez cutánea, que pueden clasificarse principalmente en flacidez muscular y flacidez cutánea. La flacidez muscular está causada por la pérdida del tono muscular subyacente, a menudo como consecuencia de la inactividad o el envejecimiento, que afecta a la firmeza general de la zona. La laxitud cutánea, por su parte, se refiere a la pérdida de elasticidad directamente en la piel, debido a una disminución de la producción de colágeno y elastina. Ambos tipos pueden darse simultáneamente, sobre todo en zonas del cuerpo donde la piel es naturalmente más fina y más propensa a la pérdida de elasticidad.

¿Cuál es la edad típica a la que se empieza a notar la flacidez de la piel?

La edad a la que se empieza a notar la flacidez de la piel varía mucho en función de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida. Por lo general, los primeros signos de flacidez se observan a partir de los 35 años, cuando la producción de colágeno empieza a disminuir gradualmente y la elasticidad de la piel empieza a reducirse. Sin embargo, las personas muy expuestas al sol, los fumadores o las que han sufrido una pérdida de peso importante pueden notar la flacidez antes.

¿Qué zonas del cuerpo son más propensas a la flacidez?

Las zonas del cuerpo más propensas a la flacidez varían, pero generalmente incluyen aquellas en las que la piel es más fina o está sometida a tensiones regulares, como la cara, el cuello, los brazos, el abdomen y los muslos. La cara y el cuello suelen ser las primeras en mostrar signos de flacidez debido a su exposición constante a factores ambientales, como el sol, y a su piel relativamente fina. Los brazos y los muslos pueden volverse flácidos con los cambios de peso o la falta de ejercicio, que afectan tanto a la piel como al tono muscular subyacente. El abdomen es especialmente propenso a la flacidez tras un embarazo o una pérdida importante de peso, debido al estiramiento excesivo de la piel.

¿Cuáles son los tratamientos más eficaces para reducir la flacidez cutánea?

Entre los tratamientos más eficaces para combatir la flacidez de la piel se encuentran opciones que van desde procedimientos mínimamente invasivos hasta enfoques más intensivos. Hoy en día existen las siguientes opciones: radiofrecuencia, ultrasonidos microfocalizados, láser, microneedling, terapias tópicas, luz pulsada, hilos de soporte, peelings y bioestimuladores de colágeno. Cada uno de ellos es interesante en un escenario concreto y su combinación suele tener un efecto más significativo.

¿Se puede prevenir la flacidez de la piel?

Prevenir la flacidez de la piel es un proceso que combina una hidratación adecuada, una nutrición equilibrada, actividad física regular y cuidados específicos de la piel. Beber mucha agua a diario y consumir alimentos ricos en proteínas, colágeno y antioxidantes son claves para mantener la piel firme y sana. El ejercicio, especialmente el entrenamiento con pesas, ayuda a desarrollar masa magra, sustituyendo a la grasa y manteniendo el peso estable, evitando así el efecto acordeón que puede dañar la elasticidad de la piel. Además, también ayudan la protección contra los rayos UV mediante el uso diario de protector solar y la aplicación regular de cremas con principios activos destinados a reafirmar la piel, como retinoides e hidroxiácidos modernos.

Para quienes buscan resultados más concretos, los tratamientos estéticos son interesantes y, entre ellos, la bioestimulación -como STIIM® de ILIKIA- destaca como una opción segura, rápida y eficaz.

Según el dermatólogo, el uso de STIIM® -bioestimulador de colágeno a base de hidroxiapatita cálcica- no sólo favorece la producción de colágeno en la piel, sino que también tiene un efecto regenerador: “Cuando estudiamos los procesos de formación de colágeno, es interesante tener en cuenta que el colágeno nuevo siempre es mejor. La aplicación de sustancias que actúan generando nuevo colágeno es inteligente porque nos devuelve la firmeza que perdemos con el paso de los años”, afirma el Dr. Felipe.

¿Cómo funciona este procedimiento?

Una vez aplicada sobre la piel, la hidroxiapatita se integra en los tejidos y estimula al organismo para que teja una nueva red de colágeno, mejorando la textura de la piel. Este efecto no es tan inmediato como el de los rellenos, pero es duradero. Es seguro y eficaz y puede utilizarse tanto en la cara como en el cuerpo.

¿Las quejas por flacidez son más frecuentes en hombres o en mujeres?

La percepción de que las mujeres se quejan más de la flacidez de la piel que los hombres puede deberse a las normas y expectativas sociales sobre la belleza y el envejecimiento. En muchas culturas, las mujeres suelen estar sometidas a normas más estrictas sobre el aspecto físico y con frecuencia están expuestas a ideales de belleza poco realistas perpetuados por los medios de comunicación, la publicidad y las presiones sociales.

Las mujeres suelen ser socializadas desde una edad temprana para dar prioridad a su apariencia, y los signos de envejecimiento, como la flacidez de la piel, pueden considerarse indeseables o incluso tabú. En consecuencia, las mujeres pueden sentirse más presionadas para abordar y discutir abiertamente cuestiones relacionadas con su aspecto físico, incluida la flacidez de la piel.

Además, la industria de la belleza se dirige en gran medida a las mujeres con productos y tratamientos diseñados para combatir los signos del envejecimiento, lo que puede amplificar aún más estas preocupaciones entre las mujeres.

Por otra parte, es posible que los hombres se enfrenten a menos presión social para mantener un aspecto juvenil y que haya menos expectativas de que hablen o aborden abiertamente cuestiones como la flacidez de la piel. Sin embargo, esto no significa que los hombres sean totalmente inmunes a las preocupaciones sobre su aspecto o envejecimiento, sino que las normas sociales y las expectativas de género suelen influir en la forma en que las personas perciben y expresan estas preocupaciones.